El presidente del Consejo General del Poder Judicial
(CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, ha reclamado una importante
reforma estructural de la Justicia en España. En este sentido, aboga por
recuperar la idea de reducir el número de partidos judiciales (actualmente más
de 400) y acometer una reforma en profundidad de la organización territorial
que se estableció hace 181 años en unas circunstancias que nada tienen que ver
con las actuales.
Este planteamiento fue defendido también por el ex
ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que nombró a una comisión de
expertos para elaborar una nueva ley de demarcación y planta que finalmente no
ha salido adelante. Pero no fue el único. Tal y como ha recordado Carlos
Lesmes, desde hace ya más de una década, distintas instituciones nacionales e
internacionales han puesto de manifiesto la necesidad de una reforma del
sistema judicial que afecte a su modelo organizativo, y que todas ellas han
coincidido en que la concentración territorial de órganos judiciales y de los
jueces en los tribunales y la especialización contribuiría a una mayor eficacia
de la Justicia y a una mayor seguridad jurídica.
El
presidente del Poder Judicial también ha destacado otras consecuencias de la
mala organización de la Justicia, como los problemas en el reparto de trabajo.
Sobre esta cuestión ha hecho hincapié en que el continuo incremento de unidades
judiciales no ha servido para mejorar de manera real los tiempos de respuesta
ni los índices de pendencia, y que la atomización de órganos judiciales plantea
situaciones difícilmente entendibles, como que en 2014 el 96% de los juzgados
de primera instancia superaba el 150% del módulo de entrada de asuntos,
mientras que el 70% de los juzgados de instrucción no llegaba a ese módulo.
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